Juega solo si tienes 18 años o más; los límites de depósito, apuesta y pérdida, la autoexclusión temporal y el cierre permanente están en toda cuenta.
Útil cuando quieres saber en dos líneas con qué protección y con qué apoyo cuentas aquí.
Sirve cuando notas que el gasto o las horas se te van y quieres frenar desde dentro de la cuenta.
Viene bien cuando ya sabes que quieres un tope y solo te falta encontrarlo en la cuenta.
Primero el documento, luego el retiro. Solo se abre cuenta con 18 años cumplidos, y la identidad se comprueba con documento nacional de identidad o pasaporte antes del primer retiro. Así nadie menor llega a jugar con dinero real.
¿Puedes cerrar el acceso en casa? Instala en el ordenador o el móvil familiar un programa que bloquee los sitios de juego. Colócalo antes de que aparezca la tentación y deja el acceso bajo tu control, no bajo el de un menor.
Llama tú también a FEJAR. Habla con tu familiar o amigo sin reproches: escuchar abre más puertas que una discusión. La Línea de ayuda de FEJAR, en el 900 200 225, atiende gratis a jugadores y a familias que necesitan orientación.
Un respiro corto antes de seguir. Se trata de una pausa de horas o días dentro de tu cuenta del casino, útil cuando solo necesitas despejarte. La activas desde tu perfil, en los ajustes de juego responsable, y mientras dura no puedes jugar ni depositar.
Cuando la pausa tiene que durar. Aquí el acceso queda cerrado durante un periodo largo y no se reabre antes de tiempo, aunque cambies de opinión. Se solicita en los ajustes de tu cuenta y, al aplicarse, no podrás jugar ni ingresar dinero.
De tu cuenta a todo el mercado. España cuenta con el RGIAJ, que gestiona la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ). Su inscripción no tiene fecha de fin, aunque puedes pedir la cancelación a partir de los 6 meses, y se tramita en la sede electrónica de la DGOJ, con la app DNIe autoprohibidos o en las oficinas de registro públicas, correos, consulados, locales de juego y comisarías. ordenacionjuego.es
Guarda estos contactos para el día en que jugar deje de sentirse como un rato libre.
Cuanto antes veas estas señales, más fácil resulta poner un límite o una pausa. Ese primer paso no es un castigo: es la forma de devolverle al juego su sitio de entretenimiento.
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, merece la pena parar y revisarlo.
Aquí se aclaran las dudas que llegan después de leer los límites.
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